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Bibliotecum: gestión de biblioteca escolar con códigos QR

¿Quién se llevó el ejemplar que falta y desde cuándo? Una libreta o una hoja de cálculo no responden a eso, y la reclamación acaba llegando en junio, tarde y sin datos. Con Bibliotecum cada ejemplar lleva su código QR y cada alumno su carnet: prestar y devolver son dos lecturas de código, cada salida queda registrada con fecha y nombre, y el fondo deja de menguar curso tras curso. Gratis hasta 30 títulos, con ejemplares y alumnos ilimitados; plan Pro por 50 € al mes.

Empiece por el plan gratuito en https://bibliotecum.com: hasta 30 títulos, con ejemplares y alumnos ilimitados y sin nada que instalar.

La biblioteca del centro, la libreta y la hoja de cálculo

La biblioteca de un colegio rara vez tiene un bibliotecario a jornada completa. Lo habitual es que la lleve un profesor con unas horas asignadas, que hereda un fondo crecido a base de compras sueltas, donaciones de familias y cajas de libros que aparecen cuando se vacía un aula. Con ese punto de partida, el préstamo se apunta donde se puede: una libreta en la mesa de entrada, una hoja de cálculo compartida o, directamente, la memoria de quien está ese día.

El problema aparece cuando hay que responder a preguntas concretas. ¿Cuántos ejemplares tenemos de este título y cuántos están fuera? ¿Quién se llevó el que falta, y cuándo? ¿Qué libros no han vuelto este curso? Una lista de títulos no responde a eso, porque confunde el título con la copia física. Y así se llega a junio con una reclamación general a las familias, tarde, sin datos y con la sensación de que cada año se pierde una parte del fondo.

Bibliotecum ataca justo ese punto. Cada copia física existe por separado, con su propio código, y el préstamo se registra en el momento en que el libro sale, no después. El trabajo de fondo se hace una vez, al montar el catálogo; a partir de ahí, prestar y devolver son dos lecturas de código.

  • No se sabe cuántas copias hay de un mismo título ni cuál está prestada.
  • Los préstamos se apuntan en papel y la letra se cruza con la del año anterior.
  • Nadie recuerda si un libro se devolvió o sigue en una mochila desde noviembre.
  • La reclamación a las familias llega en junio, sin fecha ni prueba de la salida.
  • El profesor encargado dedica sus horas a rehacer listas en vez de a la biblioteca.

El catálogo se monta con el ISBN

Dar de alta un libro consiste en introducir su ISBN. Bibliotecum consulta Google Books y, si allí no encuentra el registro, recurre a Open Library como fuente de respaldo, y rellena la ficha sola: título, autor, editorial y portada. Quien haya catalogado alguna vez a mano sabe lo que ahorra eso, sobre todo en literatura infantil y juvenil, donde el mismo título aparece en varias editoriales y ediciones.

El catálogo se consulta con un buscador y las fichas se editan y se borran desde la misma pantalla. Ese control manual es lo que permite ajustar el fondo propio de una biblioteca escolar: dar de alta una edición antigua, catalogar un ejemplar cuyo ISBN ya no se lee o afinar el nombre de un autor, en el momento y sin depender de nadie.

El catálogo se monta una vez y dura años. Para un fondo grande, el enfoque que mejor funciona es empezar por lo que de verdad circula —las lecturas de aula, la novela juvenil, lo que se presta cada semana— y seguir después con el resto a medida que pasa por el mostrador. En pocas semanas el catálogo cubre el movimiento real de la biblioteca.

  • Alta por ISBN con relleno automático de título, autor, editorial y portada.
  • Google Books como fuente principal y Open Library como respaldo.
  • Buscador del catálogo, con edición y borrado de fichas.
  • Edición manual de cualquier ficha para ajustar la edición, el título o el autor al ejemplar que hay en la estantería.

Ejemplares y carnets: cada copia con su código

Bibliotecum separa el título del ejemplar, que es la distinción que salva la gestión de una biblioteca escolar. Del mismo libro puede haber una copia o quince; cada una se registra por separado, con su número de ejemplar, su estado, su condición y un código QR único. Así se sabe no solo que «hay un ejemplar prestado», sino cuál, a quién y desde qué día, y se puede retirar una copia deteriorada sin que desaparezca el título del catálogo.

Con los alumnos ocurre lo mismo. Al dar de alta a un alumno se le genera automáticamente un carnet con su código QR. No hay que diseñar nada ni pegar fotos: el carnet sale de la propia aplicación, con el código que después se leerá en el mostrador.

Los códigos hay que llevarlos al mundo físico, y para eso están las impresiones masivas: hojas de etiquetas QR para pegar en los ejemplares y hojas de carnets de alumno listas para imprimir, con una impresora corriente. Es el trabajo de una tarde con un grupo de alumnos ayudando, y es la inversión que hace que todo lo demás funcione después en segundos.

  • Un registro por cada copia física, con número de ejemplar, estado y condición.
  • Código QR único por ejemplar, impreso en hojas de etiquetas.
  • Carnet de alumno con código QR generado automáticamente en el alta.
  • Hojas de carnets listas para imprimir y recortar.
  • Una copia deteriorada se retira sin tocar el resto del catálogo.

El préstamo, en dos lecturas

Prestar un libro son dos gestos: leer el código del carnet del alumno y leer el código del ejemplar. Con eso, el préstamo queda registrado con su fecha de devolución, calculada según los días que haya fijado el centro. La lectura se hace con un lector de códigos USB de los que se comportan como un teclado —se conecta al ordenador de la biblioteca y no necesita instalación— o tecleando el código a mano si en ese momento no hay lector disponible.

La devolución sigue el mismo camino y añade un dato que en papel nunca se apunta: en qué estado vuelve el ejemplar. Cuando un libro llega con la tapa suelta o con páginas arrancadas, queda constancia en ese momento y no en el recuento de final de curso, cuando ya no hay forma de saber quién lo tuvo antes. Si un alumno necesita más tiempo, el préstamo se renueva, con un tope de renovaciones que decide el centro.

Las reservas resuelven la escena más frecuente del recreo: el libro que todos quieren está prestado. En lugar de una lista de espera en un post-it, el alumno queda apuntado en el sistema y, cuando el ejemplar vuelve, se avisa por orden de llegada. El turno lo lleva la aplicación, que además evita la discusión de quién lo pidió primero.

Avisos, plazos y el panel del responsable de la biblioteca

El panel muestra los préstamos en mora y los que vencen pronto, y ese mismo estado llega por correo al responsable de la biblioteca en un resumen diario con la situación del día. La diferencia práctica es grande: los retrasos dejan de depender de que alguien se acuerde de revisar una lista y se ven cuando todavía se pueden resolver con un recordatorio en clase, en lugar de convertirse en una reclamación a las familias en junio.

Los plazos los pone cada centro. Se configuran los días que dura un préstamo, cuántos préstamos simultáneos puede tener un alumno, cuántas renovaciones se permiten y con cuántos días de antelación se quiere el aviso de vencimiento. Cuatro parámetros que se cambian en cualquier momento, porque no es lo mismo la lectura de una tarde en Infantil que un ensayo que un alumno de Bachillerato necesita durante tres semanas. El criterio sobre los retrasos lo pone cada biblioteca, y Bibliotecum le da todo lo que necesita para aplicarlo: qué alumno tiene qué ejemplar, desde qué día y cuántos lleva vencido.

El panel es la herramienta de trabajo del responsable de la biblioteca —el bibliotecario o el profesor encargado—, que lo tiene todo en una sola pantalla: catálogo, ejemplares, alumnos, préstamos, reservas y avisos del día. Cuando un mismo titular gestiona varias sedes, Bibliotecum es multi-centro: cada centro trabaja en su propio espacio, con sus ejemplares, sus alumnos, sus préstamos y sus reservas aislados de los de los demás, y con sus propios ajustes.

  • Alertas en el panel de préstamos en mora y de vencimientos próximos.
  • Resumen diario por correo al responsable de la biblioteca.
  • Días de préstamo, préstamos simultáneos por alumno, renovaciones y días de preaviso, configurables por centro.
  • La decisión sobre los retrasos es del centro, con el dato de quién tiene cada ejemplar y desde cuándo.
  • Multi-centro, con los datos de cada centro separados de los del resto.

Precio, alta y puesta en marcha

Hay un plan gratuito hasta 30 títulos distintos, con ejemplares y alumnos ilimitados. Es un plan permanente, sin fecha de caducidad: da para una biblioteca de aula completa o para llevar en serio la parte del fondo que más circula. El plan Pro cuesta 50 euros al mes, o 500 euros al año, que equivalen a 41,67 euros mensuales. Los precios no incluyen IVA.

El alta del centro es autoservicio y la propia aplicación guía la puesta en marcha en cuatro pasos: ajustar los plazos de préstamo, dar de alta los primeros libros por ISBN, dar de alta a los alumnos y registrar el primer préstamo. No se instala nada: es una aplicación web y basta un ordenador con navegador. Toda la información del producto está en https://bibliotecum.com.

PenwinEdu, marca comercial de Baby Penguin, SL, está especializada en centros educativos —escuelas concertadas y privadas, universidades, escuelas de negocio y centros de formación profesional—, y Bibliotecum se sigue desarrollando a partir de lo que necesita el día a día de una biblioteca escolar.

  • Plan gratuito: hasta 30 títulos distintos, con ejemplares y alumnos ilimitados.
  • Plan Pro: 50 € al mes o 500 € al año (41,67 €/mes). Precios sin IVA.
  • Aplicación web: nada que instalar en los ordenadores del centro.
  • Alta autoservicio y guía de puesta en marcha de cuatro pasos.
  • Web del producto: https://bibliotecum.com · Contacto: info@penwin.org

Preguntas frecuentes

¿Qué hace falta para empezar a usar Bibliotecum?

Un ordenador con navegador y conexión a internet: Bibliotecum es una aplicación web y no se instala nada en el centro. El responsable de la biblioteca da de alta el centro él mismo y la propia aplicación le guía en cuatro pasos: ajustes de préstamo, alta de libros por ISBN, alta de alumnos y primer préstamo. Para trabajar con comodidad conviene añadir un lector de códigos USB y una impresora normal para las etiquetas QR.

¿Cómo se presta un libro con Bibliotecum?

Con dos lecturas de código. El responsable de la biblioteca lee el código QR del carnet del alumno y después el del ejemplar, y el préstamo queda registrado con su fecha de devolución, calculada según los días que haya fijado el centro. La devolución funciona igual y permite indicar en qué estado vuelve el ejemplar. Los códigos también pueden teclearse a mano si en ese momento no hay lector.

¿Hay que comprar algún aparato?

Con un lector de códigos USB corriente basta, de los que se comportan como un teclado: se conecta al ordenador de la biblioteca, se apunta al código y el número aparece en el campo correspondiente, sin instalar nada. Son aparatos baratos y sirve cualquier modelo estándar. Los códigos también se pueden teclear a mano cuando conviene. Para las etiquetas QR de los ejemplares y las hojas de carnets, una impresora corriente cumple de sobra.

¿Qué pasa si un alumno no devuelve un libro a tiempo?

Bibliotecum lo marca como préstamo en mora y lo muestra en el panel, junto a los préstamos que vencen pronto. Además, el responsable de la biblioteca recibe un resumen diario por correo con la situación del día, de modo que la lista de retrasos no depende de acordarse de mirarla. Qué se hace con ese retraso lo decide el centro, con la información delante y a tiempo de resolverlo con un recordatorio en clase, en lugar de con una reclamación general en junio.

¿Puedo poner mis propios plazos de préstamo?

Sí. Cada centro configura los días que dura un préstamo, cuántos préstamos simultáneos puede tener un alumno, cuántas renovaciones se permiten y con cuántos días de antelación quiere el aviso de vencimiento. Son cuatro ajustes que se cambian en cualquier momento, sin tener que rehacer nada de lo ya registrado. Las renovaciones, por ejemplo, pueden limitarse a una sola para que un mismo título no se quede meses en las mismas manos.

¿Cuánto cuesta Bibliotecum?

Hay un plan gratuito hasta 30 títulos distintos, con ejemplares y alumnos ilimitados: sirve para una biblioteca de aula o para llevar con orden la parte del fondo que más circula. El plan Pro cuesta 50 euros al mes, o 500 euros al año, que equivalen a 41,67 euros al mes. Los precios son sin IVA. El alta del centro es autoservicio y se puede empezar por el plan gratuito.

¿Sirve para varios centros de una misma fundación?

Sí. Bibliotecum es multi-centro: cada centro trabaja en su propio espacio, con sus ejemplares, sus alumnos, sus préstamos y sus reservas aislados de los de los demás, y con sus propios ajustes de días de préstamo y renovaciones. Un colegio no ve el movimiento de otro. Para una fundación o un grupo educativo con varias sedes, eso permite que cada biblioteca funcione a su ritmo sin montar instalaciones separadas.

¿Qué pasa cuando dos alumnos quieren el mismo libro?

Entra la reserva. El alumno queda apuntado en el sistema y, cuando el ejemplar vuelve al mostrador, la aplicación avisa por orden de llegada, de modo que el turno lo lleva Bibliotecum y no un papel en la mesa. Si de ese título hay varias copias, cada una tiene su propio registro y su código QR, así que el responsable ve al instante cuántas están fuera, cuáles quedan disponibles y quién tiene cada una desde qué día.

¿Cómo se monta el catálogo de una biblioteca que ya tiene fondo?

Libro a libro y muy rápido: se teclea el ISBN y Bibliotecum rellena la ficha sola —título, autor, editorial y portada— consultando Google Books, con Open Library como respaldo. Con un fondo grande, el método que mejor funciona es empezar por lo que de verdad circula, las lecturas de aula y la novela juvenil, e ir añadiendo el resto según pasa por el mostrador. En pocas semanas el catálogo cubre el movimiento real de la biblioteca, y es un trabajo que se hace una vez y dura años: se resuelve en un par de tardes con un grupo de alumnos ayudando a dar de alta ejemplares y a pegar las etiquetas QR.

Hablemos de su centro

Escríbanos a info@penwin.org con los datos de su centro, o rellene el formulario de contacto, y le respondemos con un planteamiento concreto.